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BACORI — importación desde China

Web B2B de una importadora con veinte años de oficio: 22 catálogos con buscador, un formulario por pasos y una checklist que capta contactos.

Cliente
BACORI Spain
Año
2025
Servicios
Diseño · WordPress a medida
Ver la web publicada (se abre en otra pestaña)

El reto

Veinte años importando desde China y ninguna web. Todo el negocio se movía por contacto directo, así que un cliente nuevo no tenía forma de saber qué sectores cubren ni de comprobar que existen antes de escribir.

Qué hice

WordPress con Divi y un tema hijo propio, rediseñado en 2026 para captar contactos: 22 catálogos en 12 sectores con buscador, un formulario por pasos que llega rellenado desde cada catálogo y una checklist descargable en las guías.

BACORI lleva más de veinte años trayendo producto de China para empresas españolas: buscan el fabricante, verifican la calidad y se ocupan de la aduana y la logística. Cuando empecé no tenían web de ninguna clase.

Lo que encontré

Un negocio que funcionaba entero por contacto directo y recomendación. Eso sostiene una cartera ya hecha, pero deja fuera a quien todavía no te conoce: el cliente nuevo no tenía dónde comprobar qué sectores cubren, ni qué tipo de producto han movido antes, ni —lo más básico— que la empresa existe y lleva dos décadas en esto.

El catálogo lo condicionaba todo

Merece explicarse, porque de él salió todo lo demás.

BACORI no vende stock: busca proveedores. No hay un almacén con existencias ni un precio por unidad que publicar. Montar una tienda habría sido rápido y habría estado mal, porque prometería algo que el negocio no hace: cada consulta se cotiza según cantidad, fábrica y momento.

Lo que sí necesitaban era enseñar alcance. Que quien busca mobiliario urbano o depósitos industriales vea que eso entra dentro de lo que traen, sin que la página le pida meterlo en un carrito.

La primera versión

Diseño y desarrollo desde cero sobre WordPress, con Divi y un tema hijo propio. Nada de plantilla comprada ni de diseño prefabricado: el maquetador pone el motor, y la estructura, los estilos y el rendimiento los escribí yo.

La decisión de fondo fue que cada catálogo viviera como página propia y no como un PDF suelto. Un PDF descargable es cómodo de publicar y no lo lee Google: queda fuera de las búsquedas, no se puede enlazar por sector y obliga al visitante a descargar algo antes de saber si le sirve. Como página, cada sector es una dirección que se puede compartir, indexar y ampliar sin rehacer nada.

El rediseño de 2026: de existir a captar

Con la web publicada, el objetivo cambió. Ya no bastaba con que BACORI existiera en internet: quien llegaba tenía que poder encontrar su producto y pedir presupuesto sin tener que llamar para preguntar lo básico.

Un catálogo que se busca

Hoy son 22 catálogos en 12 sectores, de calefacción a mobiliario urbano. Encima de todos hay un buscador que filtra al escribir —«sillas», «hormigoneras», «césped»— y una fila de sectores con el número de catálogos de cada uno. El recuento de resultados se anuncia también a quien navega con lector de pantalla.

Cada catálogo tiene su ficha: qué incluye, los datos técnicos que importan para pedir (capacidades, potencias, materiales), el peso del PDF antes de descargarlo, las guías que explican cómo importarlo y otros catálogos del mismo sector. La ficha lleva además marcado estructurado de documento, para que los buscadores sepan qué es cada catálogo.

Un formulario que pregunta lo que BACORI necesita

El contacto pasó a ser un formulario en dos pasos. Primero, el proyecto: qué quieres importar, de qué sector, en qué cantidad —desde muestras hasta varios contenedores—, con qué servicios y para cuándo. Después, los datos de contacto. Así cada solicitud llega con lo necesario para preparar la propuesta, y nadie se asusta ante un formulario de quince campos de golpe.

Y si se pide presupuesto desde un catálogo, el formulario llega ya rellenado con ese catálogo y su sector. Además guarda la página por la que entró cada persona, para saber qué parte de la web trae solicitudes. Contra los bots, filtros invisibles en lugar de un captcha.

Una checklist que capta contactos

Las guías del blog llevan un descargable a cambio del correo: la checklist «Importar de China a España, paso a paso», en PDF, con los pasos y documentos del primer pedido. Se pide con el correo y llega al momento.

El boletín mensual —catálogos nuevos y fechas de ferias como la de Cantón— se ofrece aparte, con su propia casilla: quien quiere la checklist no queda suscrito sin pedirlo.

Correos con su marca

La web envía sus propios correos, con plantillas propias con la marca de BACORI:

  • el aviso a BACORI con todos los datos de cada solicitud;
  • la confirmación a quien escribe, para que sepa que se ha recibido;
  • la checklist y el boletín.

Contenido que trae visitas

Seis páginas de servicio —búsqueda de proveedores, verificación de fabricantes, control de calidad, logística, marca propia y ferias— y nueve guías sobre cómo importar: del marcado CE a la Feria de Cantón. Las guías enlazan a los catálogos y los catálogos a las guías, de modo que quien llega por una búsqueda encuentra el siguiente paso.

Un diseño que se adapta

La tipografía y los espacios escalan con el tamaño de la pantalla, en lugar de saltar entre dos o tres tamaños fijos. Y las animaciones se desactivan si el dispositivo pide reducir el movimiento.

Mídela tú

El rendimiento se puede comprobar sin fiarse de mí: el informe de PageSpeed Insights es público y lo puede repetir cualquiera.

Dónde está hoy

Publicada y en mantenimiento. Es el proyecto sobre el que sigo trabajando.

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